La mayoría de infecciones por virus se pueden evitar. No hace falta ser experto: con unas cuantas rutinas básicas puedes reducir muchísimo el riesgo de malware, estafas y pérdida de información.
Te revelamos, por si aún no las conoces o pones en práctica, 10 prácticas esenciales para mantener tu equipo más seguro y tus datos personales mejor protegidos.
Evitar virus no es tan difícil
Aunque cada vez nos encontramos ante amenazas más perfectas para infectar equipos informáticos, lo cierto es que evitar virus y otros problemas depende en gran parte de nosotros. Estas son las recomendaciones que debes seguir:
Mantén todo actualizado
Actualizar el sistema operativo y los programas con frecuencia es una de las defensas más efectivas. Los ataques suelen aprovechar fallos conocidos y, cuando aplicas parches, cierras esas puertas.
Activa las actualizaciones automáticas siempre que puedas y no te olvides de software “secundario” que también se actualiza, como el navegador o el lector PDF.
Usa un antivirus confiable
Un antivirus de confianza (y bien configurado) ayuda a detectar amenazas en tiempo real y a bloquear archivos peligrosos antes de que causen daño.
Evita instalar varios antivirus a la vez: pueden interferir entre sí y darte una falsa sensación de seguridad, además de ralentizar el equipo o, incluso, impedir su arranque.
Cuidado con los correos
El correo sigue siendo una vía clásica para el engaño. Un mensaje que aparenta ser legítimo puede incluir un adjunto malicioso o un enlace a una web falsa.
Si un correo te mete prisa, te amenaza con bloquearte una cuenta o te promete algo demasiado bueno, sospecha y verifica por otro canal.
Evita enlaces sospechosos
Un solo clic puede llevarte a páginas creadas para instalar malware o robar tus credenciales. Esto aplica tanto a enlaces en correos como a webs poco fiables.
Antes de abrir, revisa la URL y desconfía de dominios raros, faltas ortográficas o acortadores sin contexto.
Usa contraseñas seguras
Las contraseñas débiles o repetidas son una invitación al desastre. Lo ideal es usar claves fuertes y únicas para cada cuenta, combinando letras, números y símbolos.
Si puedes, acompáñalo con verificación en dos pasos (2FA). Es una capa extra que suele marcar la diferencia.
Haz copias de seguridad
Las copias de seguridad te salvan cuando algo falla: desde un borrado accidental hasta ransomware. Lo importante es que el backup sea periódico y que no dependa del mismo disco del equipo.
Guarda una copia en disco externo o en la nube y comprueba de vez en cuando que puedes restaurar archivos.
Descarga solo de fuentes seguras
Muchos problemas llegan por instaladores “gratuitos” de sitios dudosos. Descarga programas desde webs oficiales o repositorios confiables y evita páginas con botones engañosos o instaladores empaquetados.
Si dudas, busca la web oficial del proyecto y descarga desde ahí, aunque tardes un minuto más.
Evita Wi-Fi públicos
Las redes abiertas sin protección pueden facilitar interceptación de datos o ataques de intermediario. Conectarte para “salir del paso” puede salir caro.
Si no queda otra, evita accesos sensibles y usa una VPN confiable.
Escanea USB externos antes de usarlos
Los dispositivos USB son una fuente frecuente de infecciones, sobre todo si pasan por muchos ordenadores.
Analiza el USB con tu antivirus antes de abrir archivos y, si tu sistema lo permite, desactiva ejecuciones automáticas.
Activa el firewall
El firewall ayuda a controlar conexiones entrantes y salientes y añade una barrera útil frente a accesos no deseados.
Mantenlo activo y revisa con calma cualquier aviso que pida “permitir acceso” o “abrir puertos”, especialmente si no sabes por qué lo solicita.
La infografía para no olvidar estas prácticas defensivas
Puedes usar la siguiente infografía para que te sirva de recordatorio con los consejos y prácticas que hemos visto antes. También puedes compartirla con quien quieras, seguro que te agradece la ayuda para protegerse frente virus, malware y otras amenazas.
Conclusión
Evitar virus no es cuestión de suerte, sino de constancia. Cuando mantienes todo actualizado, usas un antivirus fiable, desconfías de correos y enlaces, y refuerzas contraseñas, ya estás cerrando la mayoría de puertas por las que entra el malware. Y si además haces copias de seguridad y mantienes activo el firewall, pasas de “rezar para no tener un problema” a estar preparado incluso si algo falla.