Hay atajos que son prácticamente un reflejo. Copiar y pegar es uno de ellos: lo usamos para mover una frase, rescatar un enlace, reutilizar un párrafo, pegar un código de verificación o ajustar un texto a última hora. Y por eso tiene sentido que alguien haya decidido atacar justo ahí: en el “pegado” de toda la vida.
Pastey es una extensión para Chrome que plantea una idea directa: en vez de llevar la IA a una pestaña aparte, integrarla en el gesto más repetido del teclado. Su propuesta gira alrededor de un punto muy concreto: tu portapapeles y hacerlo inteligente. Y a partir de ahí, lo que promete es que, según lo que hayas copiado y el lugar donde lo vayas a pegar, el resultado no sea un “pegar y ya”, sino un pegado que se adapta.
En su ficha de la Chrome Web Store lo describen con una frase: “Pastey reimagines the most used shortcut in history: Cmd+V”. No es poca ambición. Pero también es un enfoque interesante: si la IA se nota como interrupción, el atajo de pegar es el sitio donde menos estorba… porque ya estás ahí, ya lo ibas a hacer.
Portapapeles inteligente en el atajo que más usas
La función estrella se llama Smart Paste, y se activa de una forma muy específica: mantener pulsado Cmd+V (o Ctrl+V) durante 1 segundo. La idea no es solo pegar lo que tienes en el portapapeles, sino dejar que Pastey “complete” lo que estabas intentando decir, responda una pregunta o adapte el texto copiado al tono del documento en el que estás trabajando.
Esto es importante: Pastey no se presenta como “abre una caja, escribe un prompt y copia el resultado”. Su premisa es que el contexto ya existe: lo acabas de copiar, y estás a punto de pegarlo en un sitio concreto. Ese puente entre “lo que tengo” y “dónde lo necesito” es el núcleo del producto.
En el día a día, su ventaja de uso es clara: ese momento de “tengo el texto, pero no encaja”. A veces te sobra formalidad, otras te faltan detalles, otras quieres que suene más directo. Y ahí es donde Pastey intenta que el pegado sea algo más que un trámite.
Reescritura en línea: instrucciones dentro del propio texto
Otra función que aparece destacada es Inline “Quick Write”. Aquí el flujo es curioso porque no depende de irte a otra interfaz: escribes una instrucción del estilo “rewrite politely”, la seleccionas y luego haces el “smart paste” encima. El resultado: Pastey transforma esa instrucción en el texto final.
Traducido a un uso real: imagina que estás retocando un correo, un mensaje para un cliente o un texto corto para redes. En vez de copiar el párrafo, ir a otra herramienta, pegar, pedir una reescritura y volver, lo que propone Pastey es que el propio documento sea el lugar donde das la orden y recibes el resultado.
No es un detalle de poca importancia: a muchas herramientas de IA les pasa que son potentes, sí, pero te obligan a estar entrando y saliendo de ventanas. Aquí el planteamiento es justo lo contrario: si ya estás escribiendo, que todo ocurra ahí.
Corrección de gramática al estilo “copia y arregla”
También incluye una función llamada Fix Grammar Instantly: copias el texto y Pastey ofrece una corrección inmediata. En la descripción lo presentan casi como una alternativa a estar pendiente de marcas y subrayados: “No more squiggly red lines slowing you down”.
Este tipo de corrección rápida es, probablemente, de las cosas que más se usan cuando tienes prisa: un párrafo que “suena raro”, una frase que se te ha ido de largo o una respuesta que quieres pulir antes de enviarla. Y otra vez, vuelve el mismo patrón: copiar, mantener el atajo y que el pegado haga el resto.
Historial infinito del portapapeles (y con buscador)
Aquí hay una promesa que, para mucha gente, vale por sí sola: Infinite Clipboard History. Pastey guarda un historial con “todo lo que has copiado” y además lo plantea como buscable.
La parte jugosa es el detalle adicional: no solo se queda con el contenido, también indica de dónde salió, con ejemplos del tipo “Copied from nytimes.com”. Y remata con una situación que todos hemos vivido: “encuentra ese enlace que guardaste hace tres días”.
En un navegador, esto es especialmente útil porque el portapapeles suele ser una memoria de corto recorrido: copias algo nuevo y lo anterior desaparece. Si trabajas saltando entre fuentes, documentación, emails y notas, un historial te ahorra la típica ruta de volver atrás a buscar “dónde estaba aquello que copié”.
El caso más cotidiano: códigos de verificación que se pegan solos
Hay otra función que apunta directamente al uso más repetitivo y menos glamuroso del mundo: los códigos de inicio de sesión. Pastey dispone de Auto-Copy Sign-In Codes y lo explica así: cuando solicitas un código (2FA), detecta el email, encuentra el código y lo coloca automáticamente en tu portapapeles para que solo tengas que pegarlo.
Aquí no estamos hablando de escribir mejor o sonar más ingenioso, sino de eliminar un microproceso que repetimos mil veces: mirar el correo, memorizar números, volver a la pestaña, pegar… y cruzar los dedos para no haber copiado otra cosa por el camino.
Una nota importante: el enfoque “local-first”
Dentro de sus “Key Features”, Pastey incluye un apartado llamado Private by Design y dice que está pensado con una arquitectura local-first, con el contexto almacenado en tu dispositivo.
Sin entrar en políticas ni permisos, esto forma parte de la propuesta de producto tal y como se presenta: si el portapapeles es personal, el diseño intenta tratarlo como tal.
La idea de fondo: pegar deja de ser el final del proceso
Lo interesante de Pastey no es solo que “tenga IA”, sino dónde la coloca. La IA no debería ser una ventana separada, sino algo integrado en el flujo. Y el pegado es justo ese punto donde muchas tareas se juntan: escribir, reformular, resumir, corregir, trasladar información, reutilizar enlaces, recuperar fragmentos antiguos.