Cliente de IA multiplataforma: chat y base de conocimiento

Cliente de IA multiplataforma: chat y base de conocimiento


Abrir un chat con IA es fácil. Lo complicado empieza cuando quieres que ese uso sea constante: el mismo entorno en distintos sistemas, conversaciones que no se pierdan en un mar de pestañas, una forma decente de ordenar temas y la posibilidad de apoyarte en tus propios documentos sin repetir el trabajo cada vez.

Cherry Studio destaca justo en ese terreno. Es un cliente de IA multiplataforma, disponible para Windows, Mac y Linux, pensado como un punto central para hablar con distintos modelos y, a la vez, rodear ese chat de herramientas que suelen ser necesarias en el día a día: organización por asistentes y temas, exportaciones, traducción, generación de imágenes y una base de conocimiento alimentada con archivos o fuentes web.

Cliente de IA multiplataforma de verdad: Windows, Mac y Linux

La parte “multiplataforma” aquí no es un adorno. La app está disponible en los tres sistemas principales, con la idea de que la experiencia sea la misma: mismo panel lateral, misma estructura de asistentes, mismas opciones de conversación y el mismo concepto de biblioteca de conocimiento. Si trabajas alternando entre equipos o sistemas, tener una única app (en lugar de tres soluciones diferentes) ya es una ventaja en sí misma.


Y ese enfoque encaja con una realidad bastante común: no todo el mundo vive en un solo sistema operativo. Quien usa Windows en el trabajo puede tener Mac en casa o Linux en un equipo secundario. Mantener el flujo sin reaprender el manejo de herramientas es lo que hace la diferencia.

Un chat con varios modelos, sin convertirlo en un cambio de app constante

Cherry Studio permite trabajar con distintos proveedores de IA y también con modelos locales. En la práctica, eso se traduce en dos caminos:

  • Modelos en la nube, conectados a distintos servicios.
  • Modelos en local, mediante herramientas como Ollama o LM Studio.

El punto no es “tener más por tener”, sino poder elegir el modelo según lo que estés haciendo: escribir, resumir, programar, ordenar notas, redactar un correo o generar ideas. Cuando una tarea cambia, no necesitas arrancar otra plataforma: cambias de modelo dentro del mismo cliente.

Además, existe una función especialmente útil para quien compara resultados: una misma pregunta puede generar respuestas en paralelo con varios modelos a la vez. No es una curiosidad: sirve para detectar rápidamente qué enfoque te convence más, cuál es más conciso, cuál se va por las ramas o cuál te da un tono más natural.

Asistentes y temas: una forma de ordenar el caos

En lugar de ser un chat suelto, la app trabaja con el concepto de asistentes. Un asistente es una configuración guardada: eliges un modelo, ajustas parámetros y defines un prompt base para orientar el estilo. A partir de ahí, dentro de cada asistente puedes abrir diferentes temas (conversaciones) manteniendo esa misma configuración.

Esto es más útil de lo que parece porque evita el clásico “hoy quiero que escribas con este tono” repetido mil veces. Dejas un asistente para redactar, otro para revisar textos, otro para tareas técnicas, otro para traducciones… y cada uno vive con su propia personalidad.

También existe un marketplace de asistentes ya preparados y la opción de crear los tuyos.


Subida de archivos e imágenes: el chat como mesa de trabajo

Cherry Studio permite subir documentos al chat. Esos documentos se procesan para extraer texto y usarlo como contexto en la conversación. Eso cambia el tipo de preguntas que puedes hacer: no se trata solo de hablar, sino de trabajar con material real.

También se pueden subir imágenes, con una condición clara: el modelo que uses tiene que soportar entrada de imagen. Si no la soporta, la app no puede “inventarse” esa capacidad.

Este detalle importa: muchas herramientas prometen “soporte” sin matices. Aquí la regla es concreta y fácil de entender: si el modelo ve imágenes, entonces la app puede enviárselas.

Exportar conversaciones: cuando el chat no es el destino final

Otra parte práctica: las conversaciones se pueden exportar y no solo completas. También se pueden exportar fragmentos, en formatos como Markdown o Word. Esto encaja con un uso muy común: una conversación larga puede contener un resumen perfecto o una lista de acciones que quieres pasar a un documento, un informe o una nota compartible.

La app también organiza el historial por asistente, lo que facilita volver a charlas anteriores sin que todo quede mezclado.

Base de conocimiento: el salto de “chat” a “biblioteca consultable”

La base de conocimiento es uno de los pilares de Cherry Studio. La idea es sencilla: crear una biblioteca, añadir contenido y dejarlo preparado para que el chat pueda consultarlo cuando lo necesites.

Para hacerlo, la app usa modelos de embeddings y un proceso de vectorización. El flujo típico es:

  1. Añadir un modelo de embeddings.
  2. Crear una base de conocimiento y asignarle ese modelo.
  3. Incorporar contenidos y esperar a que termine la vectorización.

A partir de ahí, la base queda lista para usarla dentro del chat mediante un botón dedicado.


En cuanto a contenido, se pueden añadir archivos en formatos habituales como PDF, DOCX, PPTX, XLSX, además de TXT, MD y MDX (entre otros). También se pueden incorporar datos desde una URL, desde un sitemap XML, desde una carpeta completa o incluso desde notas de texto plano.

Un límite importante: las ilustraciones dentro de documentos importados no se convierten automáticamente a conocimiento consultable. Si esa información es relevante, hay que convertirla manualmente a texto antes de incorporarla.

Con esto, el chat deja de depender solo de tu memoria o de lo que pegues en el cuadro de texto. Puedes construir una base con materiales propios y usarla como referencia interna para consultas recurrentes.

Traducción y generación de imágenes: dos herramientas que se agradecen cuando están integradas

Cherry Studio incluye una función de traducción y una sección dedicada a generación de imágenes (un panel de “AI painting”). Además, dentro del chat aparece un botón de traducción con un comportamiento concreto: traduce el contenido de entrada a inglés.

No es lo mismo tener estas funciones “por separado” que tenerlas integradas en el mismo entorno donde ya estás trabajando con texto, documentos y conversaciones.

Detalles para quien trabaja con archivos y notas

Cherry Studio también incluye funciones relacionadas con el tratamiento y visualización de información: soporte para distintos tipos de documentos, resaltado de sintaxis para código, visualización de diagramas con Mermaid y opciones de gestión/copia de seguridad mediante WebDAV.

Son capacidades orientadas a un uso más de escritorio: organizar, guardar, mover información y reutilizarla.

Lo que define a este tipo de herramienta

Cherry Studio no compite solo por “responder mejor”. Compite por algo más cotidiano: ser un lugar donde mantener el trabajo con IA sin que se desparrame entre servicios. Multiplataforma, chat con distintos modelos, organización por asistentes y temas, exportación, base de conocimiento, traducción y un panel de imágenes. Si lo que quieres es un cliente de IA que reúna piezas que normalmente están separadas, aquí la propuesta es bastante directa.